Finance Report Summary 2019-2020

Dear Parishioners of St. Mary:

The accompanying figures provide the financial summary of Fiscal Year 2020, which is July 2019 to June 2020.  Given the parish’s financial difficulties I shared with you in January 2020 and the devastating economic downturn our country and city suffered as a result of Covid-19 and the shelter-in-place orders, you may be surprised to read in the “Actual FY19-20” column that the parish is reporting a $75,000 surplus for the year.  An explanation is warranted.

When I spoke to you in January 2020, I mentioned that the current giving pattern of the parish was insufficient to cover the expenses of the parish and that all parish families should consider giving their “best hour of work” back to God in the form of the parish offertory.  With only two months before the pandemic changed all of our lives, the parish experienced a significant increase in collections that gave hope we could be on the road to fiscal recovery.

Along with so many of our parishioners, the shelter-in-place order changed the parish’s financial picture overnight.  With the parish forced to offer only livestreamed Masses, the parish collection fell 75%.  Both the Diocese of San Jose and I became truly worried about the continued existence of the parish.

The true story of the numbers is that (1) the employees of the parish made extraordinary sacrifices and (2) God inspired many parishioners to continue to give, and in some cases, extraordinarily so, during St. Mary’s time of need.

The April Diocesan “Reduction-in-Force” reduced parish employees by a third and reduced the hours of most of the remaining employees by half.  Janitorial and landscaping contracts were cancelled.  These measures reduced monthly expenses significantly but at a high human cost.  Meanwhile, parishioners continued to give back to God through the parish collection and with one-time gifts.  Several parishioners and even former parishioners who had moved away from Gilroy made individual gifts of $5,000, $20,000, and even $30,000 to keep the parish alive.  Many parish organizations donated half or more of their groups’ savings to the parish to be used for general expenses.  The parishes of St. Catherine of Alexandria in Morgan Hill and Holy Spirit in Almaden also provided us with grants totaling $15,000 to get through the difficult times.  These gifts and grants amounted to $118,000 and are shown as “one-time donations” in the FY2020 Financial Summary. If one compares the actual collection figures with our budgeted figure, it is clear that many families gave increased amounts to the Sunday collection, even as so many of our people became unemployed or underemployed.  Though not listed explicitly on the income statement, the Finance Committee estimates this additional generosity was in the neighborhood of $50,000.   Fiscally speaking, the parish would not have survived the summer of 2020 and the resumption of modified public Masses without these God-inspired gifts.

The Parish Finance Committee is budgeting conservatively for the current fiscal year, recognizing that the extraordinary gifts are not something that families can repeat.  The FY2020-21 budget reflects a parish that is very much crippled:  staff hours have been more than halved from pre-Covid 19 levels, the number of priests has dropped from three to two and our parish facilities cannot be used by parish ministries and organizations.  Looking ahead to when the parish is allowed to re-open its doors, we know that this FY20-21 budget will not allow us to restore all the in-person ministries, customer service, and maintenance, while covering the resulting increased utility costs.  Our long-term hope, of course, is to fully restore ministries when life, Mass attendance and income levels return to normal.  In the meantime, the parish sincerely appreciates your continued generosity in these financially difficult times, as your support is critical for us to continue to serve.

If you have further questions about parish finances, please do not hesitate to contact me via email at michael.d.hendrickson@dsj.org

To sum up the year, as one parishioner told me, “Gilroy isn’t going to let St. Mary’s die.”  With the grace of God, her prediction came true.

From a grateful pastor, yours in Christ,
Fr. Michael

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Queridos feligreses de Santa María:

Las cifras adjuntas proporcionan el resumen financiero del año fiscal 2020, que es de julio de 2019 a junio de 2020. Debido a las necesidades financieras de la parroquia que compartí con ustedes en enero del 2020 y la devastadora recesión económica que sufrió nuestro país y ciudad como resultado de Covid-19 y las ordenes de refugio en su lugar, puede que se sorprendan al leer en la columna “FY19-20 actual” que la parroquia está reportando un exceso de $75,000 para el año. Se justifica una explicación.

Cuando hablé con ustedes en enero de 2020, mencioné que el patrón actual de donación de la parroquia era insuficiente para cubrir los gastos de la parroquia y que todas las familias parroquiales deberían considerar dar su “mejor hora de trabajo” de vuelta a Dios en forma de ofrenda parroquial. Con sólo dos meses antes de que la pandemia cambiara nuestras vidas, la parroquia experimentó un aumento significativo en las colectas que dieron esperanzas de que podríamos estar en el camino hacia la recuperación fiscal.

Junto con muchos de nuestros feligreses, el orden de refugio en el lugar cambió el panorama financiero de la parroquia de la noche a la mañana. La parroquia se vio obligada a ofrecer sólo misas virtuales, la colecta parroquial cayó un 75%. Tanto la Diócesis de San José como yo nos preocupamos verdaderamente por la existencia continua de la parroquia.
La verdadera historia de los números es que (1) los empleados de la parroquia hicieron sacrificios extraordinarios y (2) Dios inspiró a muchos feligreses a seguir dando, y en algunos casos, extraordinariamente, durante el tiempo de necesidad de Santa María.

La “Reducción de personal” Diocesana de abril redujo a los empleados parroquiales en un tercio y redujo las horas de la mayoría de los empleados restantes a la mitad. Se cancelaron los contratos de limpieza y jardinería. Estas medidas redujeron significativamente los gastos mensuales, pero a un alto costo humano. Mientras tanto, los feligreses continuaron devolviendo a Dios a través de la colecta parroquial y con regalos de solo una vez. Varios feligreses e incluso ex feligreses que se habían alejado de Gilroy hicieron regalos individuales de $5,000, $20,000 e incluso $30,000 para mantener viva a la parroquia. Muchas organizaciones parroquiales donaron la mitad o más de los ahorros de sus grupos a la parroquia para que se utilizaran en los gastos generales. Las parroquias de Santa Catalina de Alejandría en Morgan Hill y Espíritu Santo en Almadén también nos proporcionaron subvenciones por un total de $15,000 para superar los tiempos difíciles. Estos regalos y subvenciones ascendieron a $118,000 y se muestran como “donaciones de solo una vez” en el Resumen Financiero del año fiscal 2020. Si se comparan las cifras reales de recaudación con nuestra cifra presupuestada, está claro que muchas familias dieron mayores cantidades a la colecta dominical, a pesar de que mucha de nuestra gente se quedó sin empleo o subempleada. Aunque no aparece explícitamente en el reporte de ingresos, el Comité de Finanzas estima que esta generosidad adicional esta cerca de $50,000. Desde el punto de vista fiscal, la parroquia no hubiera sobrevivido el verano de 2020 o continuar las misas publicas modificadas sin estos dones inspirados por Dios.

El Comité de Finanzas Parroquial está presupuestando de forma conservadora para el año fiscal en curso, reconociendo que los dones extraordinarios no son algo que las familias puedan repetir. El presupuesto fiscal FY2020-21 refleja una parroquia que está seriamente afectada: las horas del personal se han reducido más de la mitad de los niveles anteriores a Covid-19, el número de sacerdotes ha disminuido de tres a dos y nuestras instalaciones parroquiales no se pueden utilizar por los ministerios y organizaciones parroquiales. Mirando al futuro cuando se permita a la parroquia volver a reabrir sus puertas, sabemos que este presupuesto para el año 20-21 no nos permitirá restaurar todos los ministerios en persona, atención al cliente y el mantenimiento, mientras cubrimos el aumento de precio por los costos de servicios públicos. Nuestra esperanza a largo plazo, por supuesto, es restaurar plenamente los ministerios cuando la vida, la asistencia masiva y los niveles de ingreso vuelvan a la normalidad. Mientras tanto, la parroquia aprecia sinceramente su generosidad constante en estos tiempos de dificultades financieras, ya que su apoyo es crítico para seguir sirviendo.

Si tiene más preguntas sobre las finanzas de la parroquia, no dude en ponerse en contacto conmigo por correo electrónico a michael.d.hendrickson@dsj.org

Para resumir el año, como me dijo un feligrés, “Gilroy no va a dejar morir a Santa María”. Con la gracia de Dios, su predicción se hizo realidad.

Departe de un párroco agradecido, suyo en Cristo,
P. Michael

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