Dear Parishioners,

A few weeks ago, I presented some ideas about Martin Luther, his teachings, and the Protestant Reformation. If you are old enough, you recall that the two branches of Christianity acted like mortal enemies. We weren’t allowed into each other’s churches; we saw the other as the work of the devil; we used nasty slurs to refer to each other. How times have changed! On October 31 last year, Pope Francis and leaders of the Lutheran World Federation launched a year of activities to mark the 500th anniversary in 2017 of Martin Luther’s efforts to reform the Church. Pope Francis and Lutheran leaders agreed to work toward Christian Unity and heal the wounds of years, centuries, past.

It’s interesting that, after her first angry reaction and retreat into clear separation, Mother Church has actually adopted many of Luther’s reforms! His theses pressed us to examine and more clearly define our beliefs. Luther advocated sola scriptura—by scripture alone—as the infallible justification of faith practices. He saw the intervention of the vast bureaucracy of the church as an impediment to the faith. He translated the Bible into common German, so that all could read for themselves. It took our church many years to promote Bible reading and study by lay people in their own languages. Now both churches enthusiastically urge the people to read and study the Bible. All of our prayers and readings and songs at Mass are based on scripture and have always been. Prior to the Second Vatican Council, the readings and prayers at Mass were in Latin, so it was more difficult for the people to understand. Most parishes host at least one Bible study and scripture is used widely in religious education and formation of the faithful of all ages.

As we study the Bible and hear the words of Jesus at Mass, it is clear that our Savior calls us to action. Our church teaching certainly agrees with Luther that salvation is a free gift from a gracious and generous God. The Protestant branch has come to join us in our belief that Jesus himself calls us to works of mercy. In both branches of Christianity, we have grown from Luther’s teaching that faith alone saves to understand that faith, a gift from God, calls us to works that express that faith and God’s generosity.

It is through openness, understanding, listening, and growth that we might one day achieve that for which we pray: Christian unity.

Happy anniversary! Rose Barry

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Estimados feligreses,

Hace unas semanas les presenté algunas ideas acerca de Martín Lutero, sus enseñanzas y la Reforma Protestante. Si son lo suficientemente mayores, podrán recordar que las dos ramas de la Cristiandad actuaban como enemigos mortales. No se nos permitía la entrada a nuestras iglesias; los veíamos como si fuera trabajo del demonio; usábamos repugnantes difamaciones para referirnos unos a otros. ¡Cómo han cambiado los tiempos! El 31 de octubre del año pasado el Papa Francisco y los líderes de la Federación Mundial Luterana, iniciaron un año de actividades para marcar, en 2017, el 500º aniversario de los esfuerzos de Martín Lutero para reformar la Iglesia. El Papa Francisco y los líderes luteranos estuvieron de acuerdo en trabajar hacia la Unidad Cristiana y sanar las heridas de años y siglos del pasado.

Es muy interesante saber que después de su primera reacción que fue de enojo y tener una clara separación, la Santa Madre Iglesia actualmente ha adoptado muchas de las reformas de Lutero. Su tesis nos apresura a examinar y a definir nuestras creencias, más claramente. Lutero abogaba por la ‘sola scriptura’ o como justificación infalible, la práctica de la fe. Él vio la intervención de la burocracia de la iglesia como un impedimento para la fe. Tradujo la biblia a un alemán común y corriente, para que todos pudieran leerla. A nuestra Iglesia le tomó muchos años promover el estudio y la lectura de la Biblia por la gente laica y en su propio idioma. Ahora ambas iglesias, de manera muy entusiasta, urgen a los feligreses a leer y a escuchar la Biblia. Todas nuestras oraciones, lecturas y canciones en Misa están basadas en las escrituras y siempre lo han estado. Antes del Concilio Vaticano 2º, las lecturas y las oraciones de la Misa eran en latín, así que, era más difícil para la gente entenderlas. En la mayoría de las parroquias se lleva a cabo por lo menos, un estudio de Biblia y las escrituras se usan ampliamente en la educación religiosa y la formación de los feligreses de todas las edades.

Mientras que estudiamos la Biblia y escuchamos la palabra del Señor Jesús durante la Misa, es claro que nuestro Salvador nos llama a la acción. Las enseñanzas de nuestra iglesia van de acuerdo, ciertamente, con Lutero hablándonos de que la salvación es un regalo de un Dios misericordioso y generoso. La rama protestante cree al igual que nosotros que el mismo Jesús nos llama para trabajar por la misericordia. En ambas ramas de la Cristiandad, hemos crecido con las enseñanzas de Lutero, que solo la fe salva para entender que la fe, que es un regalo de Dios, nos llama a trabajar para expresar esa misma fe y la misericordia de Dios.

Esto es a través de la apertura, la comprensión, escuchando y creciendo para que nosotros tal vez, algún día alcancemos todo eso, por lo que oramos: la unidad de la Cristiandad.

¡Feliz aniversario!

Rose Barry