FEAR NOT

How do people find hope in the face of suffering and death? That is the question addressed by today’s scriptures. We hear of the suffering of Jeremiah and the psalmist. We hear of the death that “reigned from Adam to Moses” (Romans 5:14). We hear of the fears of the Twelve as Jesus sends them out into the world to preach and heal.

Through all this tribulation one message rings out loud and clear–“Do not be afraid!” The God who saved Jeremiah and the psalmist and Jesus is fully present to save us through the gracious gift of Jesus Christ. We have nothing and no one to fear.         Copyright (c) J. S. Paluch Co., Inc.

TREASURES FROM OUR TRADITION

The Eucharistic Prayers at the heart of our liturgy have a long history, beginning with the extemporaneous prayers of the early Christians. The presiders gave thanks from their hearts, not from any prearranged text, over the gifts of bread and wine. When the assembly had the sense that enough was said, someone would call out “Amen!” and that was that. For the most part, the plan flowed directly from Jewish meal prayers, which always recalled God’s mighty deeds. Some other markers and signposts were added almost everywhere fairly early, like the presider’s call to attention: “Lift up your hearts!”

Scholars have provided us with translations of many early texts. These have actually helped us craft new liturgical prayers, because until the liturgical reforms of forty years ago, no one could recall any prayer but the Roman Canon, now called Eucharistic Prayer I. For hundreds of years in the West, it was our only Eucharistic Prayer, and it was only in Latin. But the history of our Eucharistic Prayers is amazingly fruitful, and models have come down to us that have yielded new insights and expressions. The old custom of improvising texts according to a master plan has not endured, but we have now rediscovered a plan of standardizing the text while allowing for a great variety.       –Rev. James Field, Copyright (c) J. S. Paluch Co.

SUMMER

It will not always be summer; build barns. –Hesiod

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¡NO TENGAN MIEDO!

¿Cómo es que las personas encuentran paz frente al sufrimiento y la muerte? Ese es el mensaje de las Escrituras de hoy. Escuchamos el sufrimiento de Jeremías y del salmista. Escuchamos de la muerte que “reino desde Adán hasta Moisés” (Romanos 5:14). Escuchamos de los miedos de los Doce cuando Jesús los envió a las periferias para predicar y sanar.

En medio de toda esta tribulación hay un mensaje que suena fuerte y claro: “¡No tengan miedo!” El Dios que salvó a Jeremías y al salmista y a Jesús está plenamente presente para salvarnos por medio del extraordinario don de Jesucristo. No tenemos nada y a nadie a quien temer. Copyright (c) J. S. Paluch Co., Inc.

TRADICIONES DE NUESTRA FE

En 1769 los misioneros franciscanos establecieron la primera misión en lo que hoy es la ciudad de San Diego, California. Bajo la dirección de fray Junípero Serra, los hermanos menores pudieron establecer otras ocho misiones, incluyendo la ciudad de San Francisco, en 1776.

Junípero o José Miguel Serra, fue hijo de padres campesinos de la Isla de Mallorca, España. Ingresó a la Orden de los hermanos menores (franciscanos) a los dieciséis años y con el tiempo, llegó a ser profesor de filosofía, pero su verdadero deseo era ser misionero en el continente americano, lo que hoy conocemos como Hemisferio Occidental.

En 1749, su orden religiosa lo envió a México como administrador del Colegio Apostólico. Poco a poco se fue desprendiendo de sus cargos académicos para establecer misiones entre los indígenas. Aunque algunos afirman lo contrario, Junípero fue arduo defensor de los nativos. En California, más de una vez tuvo problemas con los soldados españoles, debido a que éstos abusaban de los amerindios, problemas que lo llevaron a defender los derechos humanos de los nativos ante el Virrey en México. Sus esfuerzos por cristianizar los indígenas de California tuvieron como resultado más de 6000 bautizos durante sus quince años en esa región. –          -Fray Gilberto Cavazos-Glz, OFM, Copyright (c) J. S. Paluch Co., Inc.

VERANO

No siempre sera verano, construye graneros. –Hesiod